Dispositivo analítico acuático

Es un dispositivo que tiene 16 años de desarrollo. Está pensado para niños con trastornos del espectro autista (T.E.A.) y psicosis infantil.
Se diferencia de las otras terapéuticas en el agua, por el aspecto de GOCE Y DISFRUTE, que en los niños despierta.

¿Cómo definirlo?
Es una práctica, es una manera particular de abordar a través del uso de la palabra a niños con autismo y psicosis infantil, en el medio acuático.

¿En qué consistiría el abordaje?
Primero: el respeto por los tiempos subjetivos.
Segundo: la evaluación del analista, precisando: ¿cuál es la relación que el niño tiene con: el espacio, los objetos, los otros y su cuerpo?
Por lo tanto, es a partir de una lectura psicoanalítica de cada paciente, que se interviene.
El encuentro del agua, el profesional y el niño, tiene una orientación precisa. Producir un plus, que lo definiría como un pasaje, una transformación: frente al displacer producir efecto de placer; generando una mayor participación y despliegue de confianza respecto del medio y de la relación con su cuerpo.
Por lo tanto, el agua no estaría en función del aprendizaje de la natación. El dispositivo, ofrece una manera particular, de producir un “borde” en el cuerpo.
Esta experiencia, por ejemplo: le permite al niño la posibilidad del desarrollo de “su” estilo particular de nado, efectos de vivencia de borde en el cuerpo.
La función del agua como borde es fundamental en los pacientes con autismo,
Es una práctica de lo potencial, de lo que cada niño puede.

¿Cuáles son los efectos terapéuticos?

A través de los años de experiencia, puedo nombrar tres efectos terapéuticos que recorto en los recorridos con nuestros pacientes:

1. De la experiencia, se desprende un plus, un más, que lo nombro como el placer del encuentro de a tres. El agua le permite al paciente un espacio donde el placer tiene un lugar importantísimo, donde cada niño puede tener una relación propia con el agua y el placer que del encuentro se desprende.

2. Abrir la posibilidad de un movimiento hacia lo placentero, posibilita una participación activa del niño en la actividad.

3. El efecto, del otro “Agua” y la presencia del profesional, puede facilitar la construcción, de la conciencia, de la existencia de un cuerpo propio y de la posibilidad de utilizar el mismo como un instrumento.

En muchos casos, el trabajo en nuestro consultorio -natatorio público-, trasciende el espacio acuático y pasa a lo terrestre, a lo cotidiano y son los padres los que comparten con nosotros los cambios positivos en sus hijos, que ellos lo adjudican, a partir del comienzo de la actividad.

Algunos ejemplos:

  • Niños con dificultades para estar en espacios con otros (fiestas, cumpleaños, plazas, etc.) comienzan poder estar mejor socialmente.
  • Niños con problemáticas no orgánicas en el caminar, pueden moverse menos torpes en la marcha.
  • Niños inhibidos en la utilización del cuerpo como instrumento para la acción, comienzan a mostrar mayor posibilidades motrices y de conquista de espacios explorados (desde poder subir y bajar de una escalera, hasta poder disfrutar de los juegos de una plaza o pelotero).
  • Niños que se muestras en general sin motivación, comienzan a mostrar signos de interés por la actividad acuática.
  • Niños con dificultad de realizar un deporte, la actividad acuática le permite esta posibilidad, favoreciendo y desarrollando su capacidad cardiorrespiratoria, como así también su musculatura.

Diferencias con otras terapias del agua.

Existen en la actualidad, muchas ofertas terapéuticas dentro del campo de la atención a niños con diagnósticos de trastorno del espectro autista (T.E.A.) y psicosis infantil, propongo ubicar entonces, dos grande conjuntos dentro de las terapéuticas posibles:

Los primeros: Son terapias, que nombran al paciente y lo que hay que tratar, con diferentes palabras como por ejemplo: rehabilitación, adquisición, aprendizaje, asimilación, curación, tratamiento, déficit.
En las terapias del Déficit, se define: al paciente, el padecimiento y el tratamiento a realizar. Tomando en cuenta “la norma”, es decir un modelo a seguir, un para todos.

Los segundos: Plantean el uso de otras palabras.
Es aquí donde nos ubicamos con la propuesta del Abordaje terapéutico Acuático.
Es decir la utilización de palabras como: efectos terapéuticos, poder, encuentros, invención, particularidad, placer.

Las palabras que nombran al niño y su padecimiento, definen y ubican lo que hay que tratar y cómo hacerlo.
Por ejemplo: en el discurso pedagógico, nombra al niño de determinada manera, lo define como “alumno”, esto no es sin consecuencias, ya que de él se espera una manera de comportarse, de ubicarse en el espacio y tiempo escolar.
En las Terapias de lo “particular”, como lo denomino, se aborda al niño desde otra dimensión, desde un método que no se orienta a lo normativo a lo Universal, que no tiene patrones, sino principios y son ellos los que sirven de guía en el encuentro niño-profesional-agua.
El encuentro con niños, en el espacio acuático, nos orienta, nos lleva, nos empuja hacia lo más particular de cada niño. Es decir, la posibilidad de leer al niño, en su propia construcción: del espacio, en la relación con su cuerpo, en la relación con los objetos, con los otros y con el mundo.
Lo particular estaría definido por una construcción única, propia y específica del niño, en ese encuentro.

Es un encuentro de lo POTENCIAL, que abre la brecha de LA INVENCION del niño, se trata entonces de explorar y acompañar este recorrido, en la construcción de un mundo habitable para él.

Lic. Homero Arnold

La actividad se realiza en dos sedes ubicadas en la provincia de Buenos Aires. Estas son el Club Argentino de Castelar, ubicado en la calle Montes de Oca 2242, Castelar-Morón.
La segunda sede es el Club Atlético Ituzaingo, ubicado en la calle 24 de octubre 969, Ituzaingo.

Las sedes cuentan con un servicio de pileta cubierta climatizada todo el año.
Cuentan con servicio de vestuarios, confortables, modernos y amplios.

El tratamiento es individual, profesional-paciente. Las sesiones tienen una duración de hasta 45 minutos.